Hicieron un baño con ecoladrillos: buscan ayuda para terminarlo

Hace dos años comenzó el proyecto solidario y amigable con el medio ambiente en el merendero Ricitos de Oro de Villa Floresta. Necesitan inodoro con mochila, ducha con calefón, grifería y dinero.

Vecinos y amigos del barrio Villa Floresta muestran, orgullosos, la obra con ecoladrillos. Jan Touzeau

En Villa Floresta aún no pueden creer todo el plástico que evitaron tirar y que emplearon para armar los ecoladrillos, hoy constituyen las paredes del baño comunitario que armaron en el merendero Ricitos de Oro.

Durante horas, a lo largo de muchos sábados con frío, calor y granizo, vecinos del barrio y amigos del Movimiento de los Focolares lograron compactar todo lo que entra en una bolsa de consorcio dentro de cada botella de plástico.

Medio kilo pesa cada uno de los 1.200 ecoladrillos que usaron para armar la estructura de este espacio sanitario que en algún momento espera tener a su lado un salón para que los niños tomen la merienda, hagan las tareas de la escuela, jueguen y aprendan.

Al costado, una huerta que tiene verduras y especias de lo más variadas completa el proyecto que se armó con mucho esfuerzo y pasión para cuidar lo común. Aún son muchas las ideas que los vecinos tienen para concretar, utilizando lo que otra vez habría sido basura.

Si bien ya está hecha la estructura, aún hace falta bastante para que los chicos puedan usar este espacio. Para terminar y equiparlo, necesitan un inodoro con la mochila, dinero, ducha con calefoncito, grifería, luminaria y espejo. Sería bueno contar con ripio, arena y una puerta plegadiza.

Quienes quieran colaborar, pueden transferir dinero a la cuenta con alias RAIZ.GALERA.SOPA y CBU 2850100640000003655076, a nombre de Víctor Guillermo Cabezas.

Para comunicarse con los encargados, los teléfonos son 3875519884 (Gregoria) y 3874738305 (Víctor).

Una historia compartida

El merendero comenzó a funcionar hace seis años en la casa de Gregoria Villanueva, con la ayuda de las demás madres del barrio. En este momento, almuerzan allí 80 familias y 200 personas dos veces a la semana, con comida y postre. Reciben ayuda del Focolar y, hace poco, la Municipalidad comenzó a colaborar, por intermedio de Cáritas.

Desde el Movimiento se contactaron con Gregoria hace cinco años a través del Grupo Esperanza Viva (GEV). Llegaron por primera vez un Día del Niño y desde entonces mantienen el vínculo que crece con amor y compromiso.

Entre las tareas que desarrollaban, un día, hace tres años, surgió la posibilidad de unirse a una campaña a nivel mundial de adolescentes por el medio ambiente. Entonces surgió la iniciativa de los ecoladrillos, que poco a poco empezaron a acumularse en la casa de Gregoria.

El proyecto del baño surgió como algo novedoso: en el barrio muchas familias no tienen uno, ya que no hay cloacas ni recursos para hacerlos con cámaras sépticas. La gente que tiene bañito lo hace de chapa, lata o una frazada y un pozo.

La compactación de los ecoladrillos les llevó un año. Una vez resuelto eso, comenzó la obra. Lo más complicado fue conseguir los materiales y el dinero para pagarle al albañil, Daniel Villanueva, quien se esmeró para levantar esta obra de arte sanitaria.

El diseño del proyecto y el acompañamiento en la construcción estuvieron a cargo de los arquitectos Silvina Jereb y Bruno Moya Stupka, de los Focolares.

Silvina contó que hicieron el baño redondo para no tener columnas, pues estas suelen ser un punto crítico en la estructura. En cambio, con esta forma, se da la compresión y se mantiene casi solo, con resistencia al peso. Para el próximo proyecto, piensan en utilizar adobe y tener menos gasto.

Foto Jan Touzeau

Muchas necesidades

En el merendero, cocinan a fuego para las familias porque el gas en garrafa está caro y no hay gas natural. «Floresta es un barrio muy olvidado. No tenemos un centro vecinal bien armado, no tenemos CIC (Centro Integrador Comunitario) ni un salón para que vayan los niños o los abuelos a hacer actividades», contó Gregoria.

Por eso, en su casa, arman proyectos para contener a los vecinos y a los niños. Además del baño y la huerta, hicieron un ropero solidario, festejos para fechas especiales, concursos de objetos reciclados y de plantas, clases de apoyo y talleres para que las mamás hagan su microemprendimiento y tengan un ingreso.

Además de la colaboración para terminar y equipar el baño, en el merendero siempre se necesita ayuda de ropa o mercadería. Para esto, contactarse con Gregoria (3875519884).

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